lunes, 23 de abril de 2007

Estación 16: Perdón

[Fragmentos del articulo "La felicidad que nace del perdón" del Magazine de La Vanguardia del 22 de Abril]

Los beneficios del perdón han sido desvelados por la ciencia muy recientemente, aunque las organizaciones religiosas los han pregonado a lo largo de la historia de la humanidad. [...] Ser capaz de perdonar es un regalo para uno mismo. No sólo beneficia a la persona perdonada sino también a la que perdona. Al no perdonar, la persona dañada está encadenada a la persona que le hizo el daño y, mientras no la perdone, no podrá sustraerse el poder que el ofensor y la ofensa tienen sobre ella. [...]
El perdón no tiene por qué hacer desaparecer inmediatamente el dolor asociado a la ofensa. Se cree comúnmente que las personas a las que aún les duele la ofensa no han perdonado de verdad. Esto no es cierto. Una cosa es el dolor y otra son los sentimientos de rencor y venganza. [...]
En el centro de la filosofía de la paz del Dalai Lama radica su habilidad para cultivar el perdón. Su explicación es la siguiente: "Si desarrollo sentimientos negativos hacia aquellos que me han sufrir, esto sólo destruirá mi paz mental. Pero si perdono, mi mente vuelve a estar en calma". [...] "Liberarse del odio y de la ira puede ser difícil porque son estados emocionales que no siempre son voluntarios. Pero existen dos estrategias que pueden ayudarnos. Entender aquello que no incluye el perdón: el acto de perdonar no implica aceptar que la conducta se repita y el perdón no debería depender de que el otro pida disculpas. Conviene olvidar la idea de que no se perdona hasta que el otro pida perdón". [...]
Se ha observado que se suceden tres etapas cuando se decide perdonar (Gordon & Baucom, 1999): una percepción de la ofensa y del ofensor más empática y ecuánime; una reducción de los sentimientos negativos hacia el agraviante a medida que aumenta la empatía, y una tendencia del ofendido a desistir de su derecho a castigar al culpable. [...]
Y esto no significa necesariamente exonerar al culpable. La carga pertenece a aquél que causó el dolor, no a la víctima. Si ésta la acarrea durante demasiado tiempo, la carga pasa a ser de la propia víctima y se victimiza a sí misma. [...] El otro no tiene por qué saberlo. Decírselo o no al culpable es un acto voluntario, pero no es necesario para sanar el dolor del daños que otra persona ha hecho. [...]
Para que ocurra una reconciliación es necesario que el agraviante pida perdón y que se proponga no volver a hacer daño otra vez. El perdón, en cambio, no necesita al culpable en absoluto.


Una recomendación si te interesa el tema: "El arte de bendecir", de Pierre Pradervand.

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Ahora ya puedo explicar el motivo de que no actualizara el blog... mi hermano cumplió 18 años el sábado - MUCHAS FELICIDADES, JOSE!! - y llevo dos semanas preparando cosillas para ese "gran día". Ahora tengo que recuperar el ritmo de mi normalidad y ponerme al día con todo lo de la uni... :S


Cris

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cris, merci per la teva proposta de venir a passejar amb vosaltres, m'hagués encantat, però avui estic per Lleida. Tèoricament venent roses per l'esplai, però al migdia ja havíem exhaurit les existències: 400, yuhuuuuuuuuuu!

També t'he d'agrair tots els teus comentaris al Flog, m'ajuden a continuar escrivint. ;-D La gent és molt rància a vegades, oi? No et deixen cap post... Sniff.

Feliç Sant Jordi

Anónimo dijo...

Gràcies per incloure aquet retall.
M’ha anat molt bé

Cris Ruano dijo...

La veritat és que trobo molt agradable veure que algú que ha llegit el que tu has compartit comparteixi al seu torn els seus pensaments, sentiments, experiències... relacionats amb el tema (o no!)!

Anónimo: gràcies pel comentari!